Libertad de pensamiento?
¿Realmente existe esa libertad? Considerando que nuestra forma de pensar tiene mucho que ver con el mundo que nos ha rodeado desde que salimos del vientre materno, creo que esa libertad no existe. ¿Por qué tenemos que despreciar al racista o al homófobo? ¿No será que su entorno lo ha hecho así? ¿No será quizás más desgraciado que el que no tiene su mente sujeta a la exclavitud de pensar que el de enfrente es menos que él? ¿No será que, por su estúpida manera de pensar se está perdiendo conocer personas interesantísimas? ¿Qué pensaron los colonizadores cuando llegaron a América y vieron a toda aquella peña en taparrabos? ¿No los verían igual que nosotros vemos a un chimpancé?. Quizás más que desprecio hay que sentir pena por estos indivíduos. El pensamiento no hace daño más que al que lo tiene. Otra cosa es expresarlo, y ahí está lo punible. Nadie, nadie, tiene derecho a expresar frente al aludido, que le siente inferior a sí mismo, nadie, tiene derecho a usar la violencia contra nadie, ni siquiera contra un chimpancé. Ojalá pudiéramos romper las barreras que nuestra propia mente nos impone. Ojalá que con un simple click borráramos cualquier atisbo que nos empujen a la injusticia frente a otros, algo que borrara de nuestra mente la remotísima idea que a veces nos visita y nos dice que la mayor parte de los gitanos roba, que nos da un poco de cosa que dos hombres puedan disfrutar entre ellos del sexo, o que por naturaleza somos heterosexuales. Qué estupidez, y qué pérdida de oportunidades, ¿no es el pensamiento nuestra propia prisión? ¿no nos está impidiendo encontrar la horma de nuestro zapato poniendo como primer filtro una razón de sexo?

2 comentarios:
Te doy toda la razón.
Esa es la paradoja humana. Somos limitados y muchos no da más de sí. Con sus prejuicios, racismos, violencias, no hacen más que dar pena.
Tienes razón
Besos
Pero a veces resulta tan desesperante que exista gente así, ¿no?
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio